Dejo aquí este discurso de Salvador Allende con relación a la educación, la reforma y la participación de la comunidad educativa. Este discurso eta dirigido a todos los que componen esta comunidad y todos los sectores: Universidad, Secundaria, primaria y estamentos: Maestro, estudiantes, padres y madres, sindicatos a los cuales llama a participar activamente en las reformas necesarias para una educación de calidad.
Es algo extenso pero sustancioso.
Discurso del Presidente de la Republica, Salvador Allende Gossens, ante la comunidad educativa, en el Estadio Chile, 1971.
Partes
Educación para la democracia.
Respeto integral de la personalidad humana.
El niño, único privilegiado.
Formar un hombre nuevo para un Chile nuevo.
Cifras positivas.
Democracia educacional.
La enseñanza privada.
La escuela integra a la comunidad.
Total autoridad a consejo de profesores, padres y vecinos.
Trabajo voluntario de maestros.
EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA.
Estoy aquí para conversar con Uds., alumnos, maestros, padres y
apoderados en mi doble calidad de abuelo que tiene un niño en la
Educación Básica, y de Presidente a la Comunidad Educacional. Destaco la
importancia que tiene este acto, que se realiza por vez primera en
nuestro país, y que además, alcanza realce excepcional porque están
aquí, además de los padres, alumnos y maestros, los dirigentes del
Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza, encabezados por el
Primer Trabajador de la Educación, el compañero Ministro de Educación
Pública del Gobierno Popular.
Saludo la presencia en este acto, de representantes de la Universidad
de Chile y de la Universidad Técnica. Saludo la presencia en este acto
del Señor Director de la Escuela Militar, Plantel donde se forjan los
soldados de la Patria. Están aquí, junto a nosotros, los dirigentes de
los trabajadores.
Personalmente, a lo largo de mi vida, tuve siempre vínculos que me acercan más y más a los maestros.
No pasé por la Universidad tras la búsqueda ansiosa de un título que
me permitiera una vida material mejor. Tengo la satisfacción de haber
sido un luchador universitario; de haber sido expulsado de la
Universidad por defender procesos de reforma; de haber estado junto a
los maestros a lo largo de mi vida pública, cuando plantearon su
inquietud para hacer posible la transformación de la Educación o cuando
lucharon por sus justas reivindicaciones.
Quiero tan solo recordar que el primer proyecto de ley que presentara
como Diputado por Valparaíso, en 1937 fue un proyecto destinado a la
alfabetización obrera y campesina, y que, para financiarlo, ponía un
impuesto al hierro exportable. Como era de imaginarse en un Congreso con
mayoría que no era la nuestra, este proyecto no fue despachado.
Enseguida, en mi labor parlamentaria, muchas y muchas veces levanté la
voz, sobre todo para señalar la importancia trascendente que los
maestros chilenos habían tenido en el proceso de superación técnica y en
el desarrollo de la Educación.
Fustigué, en forma muy dura aquellos
gobiernos que, sin comprender el sentido nacional y patriótico que
encerraba la actitud de los maestros, recurrieron a la represión y
expulsaron de la enseñanza a un número superior a los 300 maestros
chilenos en una determinada oportunidad.
De la misma manera, intervine en los debates para defender el plan
educacional de San Carlos y la creación de la Escuela Consolidada. Tengo
la satisfacción profunda de haber presentado el proyecto de ley que
crea la sección Norte de la Universidad de Chile en Antofagasta. Es
decir, siempre, a lo largo de mi vida pública, estuve preocupado de los
problemas de la Educación y junto a los maestros, en sus duros combates
por mejorarla y por mejorar también su vida, su existencia.
No fue, entonces, una actitud electoral la que me llevó, hace ano y
medio o dos cuando los maestros estuvieron en huelga cerca de tres meses
a participar como Senador del Pueblo, en todos los actos públicos y en
las ollas comunes que levantaron para defender su dignidad.
RESPETO INTEGRAL DE LA PERSONALIDAD HUMANA.
Este acto, se realiza en el comienzo del primer año educacional del
Gobierno Popular, del gobierno de ustedes, que me honro en presidir.
Quiero destacar la importancia que él tiene, ya que nosotros queremos
hacer presente cuánta significación tiene y tendrá la presencia de Uds.,
en los procesos de transformación política, económica y social, por los
cuales luchamos. Quiero, una vez más, hacer presente que estos
profundos procesos de cambios a que Chile está abocado, sólo podrán
realizarse con el apoyo integral de la comunidad, sobre la base del
esfuerzo de un pueblo consciente, disciplinado, heroico en el trabajo,
en la creación, y, por ello, indiscutiblemente que hay que destacar la
importancia que tendrá la escuela y el maestro, sobre todo, frente a las
dificultades que tendremos, porque hacer cambios es herir intereses y
en el camino nuestro es el más duro, ya que tendremos que realizarlo
dentro de los marcos de una legalidad democrático y burguesa, con el
respeto integral a la personalidad humana y a los derechos sociales,
frente a sectores que no trepidan en crear toda clase de dificultades a
este Gobierno, pero que serán vencidas por la unidad, por la entereza
por la decisión y por la voluntad revolucionaria del pueblo.
Para nosotros, toda sociedad debe ser una escuela, y la escuela debe
ser parte integrante de esa gran escuela que debe ser la sociedad, pero
no la tradicional, introvertida, satisfecha de una enseñanza que puede
ser bien impartida, pero que no traspasa más allá de sus muros; porque
pensamos en la escuela abierta, integrada a los procesos que la
inquietan, preocupan e interesan a la comunidad. Eso es lo que anhelamos
y eso es lo que saldrá del debate democrático que tendrán maestros,
padres y alumnos, para hacer posible que esa reforma educacional que
anhelamos sea el producto de una comunidad, comprendiendo la
trascendencia que ella tendrá en el proceso del desarrollo de nuestra
patria.
Pensamos que este proceso de discusión de los problemas
educacionales, tal como lo hemos señalado, forma parte de una concepción
amplia y auténtica de una verdadera democracia, en donde la mayoría del
pueblo participe permanentemente y no sólo en forma ocasional, como
ocurre hoy día, en donde el pueblo todavía es citado tan sólo en los
actos eleccionarios. Nosotros ya hemos roto en gran parte esto, pero
reconocemos que es fundamental avanzar, avanzar mucho más, y hacer que
el pueblo esté presente en la etapa de construcción y realización, en
las decisiones, en la acción, en la vigilancia y en el control de las
actividades productivas, educacionales y en la acción del Gobierno.
Sólo así justificaremos lo que sostuvimos a lo largo de nuestras
luchas cuando dijimos que el pueblo sería Gobierno. Y el pueblo será
Gobierno cuando participe activamente en todas las actividades
nacionales. Para hacer posible esa concepción democrática, debemos
comenzar para establecer la igualdad de posibilidades para las nuevas
generaciones. Nadie, menos yo que soy médico, puede sostener que todos
los hombres son iguales. Y al decir hombre empleo genéricamente esta
expresión. De lo que se trata es de darles las posibilidades a fin de
que todos tengan la misma oportunidad y dependerá, por cierto, de las
condiciones individuales de cada cual, el que esta posibilidad sea mejor
aprovechada o desechada. No se trata, entonces, tan sólo de que
nosotros luchemos por los cambios, que implican que los medios de
producción, en el nivel fundamental del desarrollo económico del país,
pertenezcan a la comunidad, como lo hemos planteado al señalar la
necesidad imperiosa de crear el área de capital social. Se trata de que,
además, luchemos por hacer posible una distribución equitativa de los
ingresos para evitar las injusticias de los grandes desniveles de un
régimen y un sistema, que da a tan pocos, tanto, y que da tan poco a la
mayoría. Luchamos porque el hombre y la mujer de Chile, el joven, el
niño y el anciano tengan derecho al acceso que les permitan alcanzar los
niveles de consumo necesarios para satisfacer las necesidades
esenciales. Señalamos que nuestro pueblo, más que centenariamente tiene
hambre de pan, hambre material y hambre espiritual.
Queremos igualdad para el desarrollo de las capacidades, igualdad de
posibilidades, repito, y hay que señalar que esto no ocurre en el
sistema que queremos transformar, porque nadie ignora, de los que están
aquí que son maestros y profesionales, que por desgracia esta capacidad
está ligada a las condiciones materiales de existencia.
EL NIÑO, ÚNICO PRIVILEGIADO
Como médico, tantas y tantas veces en todas las tribunas, he señalado
la tremenda injusticia y lacra social que entraña que en una sociedad
injusta, un porcentaje elevado de niños no pueda tener igualdad de
posibilidades, de desarrollar sus capacidades, porque sus padres no
tuvieron cómo alimentarlo. Si hay algo que señala la injusticia
increíble de este sistema, es que en Chile hay 600 mil niños con menor
capacidad intelectual, porque no recibieron las proteínas en los
primeros meses de su existencia. Hoy sabemos que el rendimiento
intelectual puede ser disminuido hasta en un 40%, cuando el niño recién
nacido no se alimenta en condiciones normales. Y por eso, de la misma
manera, señalamos que la Escuela es para algunos niños continuación del
hogar, pero no los es para la gran mayoría de nuestros niños cuyos
padres, lamentablemente, no pueden satisfacer sus preguntas, el porqué,
que es lo que siempre dicen los niños frente a los problemas diarios que
confrontan. Un padre analfabeto es un padre que no puede enseñarle el
lenguaje al niño ni explicarle siquiera, sencillamente, los procesos del
mundo, de la sociedad e la patria. Por ello, nosotros señalamos que la
lucha sin cuartel en que estamos empeñados es hacer factible las
posibilidades iguales, para que se desarrollen en condiciones similares
las capacidades de los niños, al margen de las contingencias de una
sociedad injusta, que abre todas las posibilidades a unos pocos y cierra
las posibilidades a la inmensa mayoría de nuestros niños.
¿Para qué recordar aquí que llegan a la escuela muchos niños que no
supieron del papel, de sus lápices de colores, de los juegos didácticos?
De allí que también sea obligación fundamental del Ministerio de
Educación acelerar el proceso y avanzar preocupándose más y más de
aquellos niños deprimidos culturalmente por las condiciones materiales
de existencia de sus padres. ¿Cuántos niños llegan a la escuela sin
haber tenido la sensación de una casa, de un hogar? Niños cuyos padres
no tienen cómo satisfacer sus mínimas exigencias, niños que chapotean en
el barro, caminan a kilómetros a veces en las zonas rurales, llegan
hambrientos a escuelas destartaladas, donde el maestro se empeña
inútilmente para que aprendan; con niños que no pueden retener porque su
memoria es inferior a la de otros, de aquellos que se alimentan
normalmente.
Al entrar a esta Asamblea, tan significativa y de tan hondo contenido
patriótico, me han golpeado los letreros que levantan los niños
estudiantes reclamando locales que satisfagan las necesidades mínimas
que deben tener los locales de enseñanza.
Por eso señalamos que debe haber un nivel educacional básico común,
desde el cual pueden partir en iguales condiciones, para que se
desarrollen las posibilidades de cada cual de acuerdo con su capacidad y
sus convicciones. Necesitamos recuperar el tiempo perdido;
afiebradamente preocuparnos de enseñar y educar más y más.
Hoy día estamos frente a un mundo que bulle en sus cambios profundos,
en el campo de la ciencia y de la técnica. El hombre ha dominado la
naturaleza y es indispensable comprender que, por desgracia, los pueblos
como el nuestro, dependiente en lo económico y en lo cultural, que
llegaron tarde a la revolución mercantil e industrial y que están a
años-luz de la revolución científica-tecnológica necesitan impedir que
la brecha que los separa de los países del capitalismo industrial y del
socialismo se acrecienta cada día más. Somos pueblos en donde lacras
sociales señalan la injusticia y donde el hombre alienado vive con el
temor a la diaria existencia, frente a la falta de trabajo, a la
incultura, a la posibilidad de comprar la salud, de tener un hogar, de
recrearse y descansar.
Señalamos que así como hay en la infancia niños discriminados, el
hombre o la mujer no puede alcanzar niveles mínimos educacionales; está
marginado de la vida, sobre todo, cuando hoy, más que nunca, se necesita
capacitación en las actividades del trabajo cualquiera que estas sean.
De allí que no podemos olvidar, por ejemplo, el hecho social que
inquiera tanto a este Gobierno y personalmente a mí, cuando constatamos
que en nuestro país hay un número alto de hombres y mujeres que no
trabajan por diversas razones, pero, entre otras, porque no pasaron
siquiera por los años elementales de educación básica y tienen por lo
tanto menos posibilidades de ser factores de rendimiento eficaz. Y para
ellos, la posibilidad del trabajo o del empleo se hace más difícil. De
allí que yo insista, entonces, que para nosotros los gobernantes del
pueblo y para Uds., esta etapa que vivimos debamos destacarla como el
hecho más trascendente de la humanidad. No olvidemos que los niños y los
jóvenes que están aquí, y que van a ingresar a la escuela, al liceo o a
la Universidad, serán mañana los hombres del siglo XXI, en donde,
indiscutiblemente, el proceso de la producción y del trabajo estará
marcado por una alta especialización.
De ahí, entonces, que nosotros no olvidemos esto para recuperar el
tiempo perdido; juntar la brecha que nos separa de los países del
capitalismo industrial y del socialismo y preparar con pasión patriótica
a los niños, para que sean mañana ciudadanos, no sólo en el aspecto de
la enseñanza cultural, sino en la transformación interna que haga de
ellos los hombres del siglo XXI, con una nueva mentalidad, un nuevo
espíritu, una nueva conciencia social.
FORMAR UN HOMBRE NUEVO PARA UN CHILE NUEVO.
Romper la dependencia cultural y económica es un paso audaz y
decisivo en el desarrollo de la patria. Pero construir la nueva vida y
la nueva sociedad requiere, como decía hace un instante un nuevo hombre,
una nueva voluntad, una nueva responsabilidad y para ello tenemos que
prepararnos. En el mundo contemporáneo, no sólo los países como el
nuestro, en vías de desarrollo, han sufrido y sufren la penetración del
capital foráneo; no sólo somos países productores de materias primas que
vendemos barato y compramos caro; somos países que estamos sufriendo
una nueva agresión; es aquella que implica vender o no vender
tecnología, que representa para los países que la tienen, tener aún
mayores ventajas que las que directamente alcanzan cuando invierten sus
capitales en los países como el nuestro, en el pleno camino de la
producción.
Queremos entender que no podemos alcanzar una tecnología que,
indiscutiblemente, no podemos aplicar indiscriminadamente a nuestra
realidad. Debemos crear, aprovechando la experiencia y los
conocimientos, vengan de donde vengan, los avances científicos, y sobre
todo, los tecnológicos, para adecuarlos a nuestra propia realidad.
En esta asamblea, no es extraño, y al contrario, es mi obligación
señalarlo, por ejemplo, que Chile, en este instante, más allá de las
fronteras partidarias de las bases políticas del Gobierno Popular, está
empeñado en recuperar para el pueblo y para la patria las riquezas
fundamentales en manos del capital foráneo. Esencialmente, en este
instante se discute en la Cámara de diputados el proyecto nuestro
destinado a recuperar para Chile su riqueza fundamental que es el cobre y
a nacionalizarlo sin apellido alguno. Sin embargo, quiero destacar la
enseñanza dura que ya hemos sacado de los primeros pasos que hemos
querido dar en este sentido, antes que se dicte la Reforma
Constitucional a que me estoy refiriendo. En el caso de Chuquicamata,
cincuenta y tantos técnicos extranjeros no han oído nuestro llamado, que
no ha sido mendicante, pero que ha sido claro: de que se quedaran
trabajando, para que estuvieran en esta etapa de proceso difícil, en que
Chile será el dueño absoluto de esas riquezas tan fundamentales para la
patria. Han rechazado nuestra petición por razones que debemos
considerar: porque son funcionarios de empresas que tienen en otras
partes del mundo faenas similares a las nuestras y, por lo tanto,
podríamos decir que forman parte de una cadena que los amarra a esas
poderosas empresas internacionales. De allí la obligación de que sean
técnicos chilenos, profesionales nuestros, los que tengan que tomar en
sus manos la responsabilidad del proceso productivo, que tiene tanta
incidencia en la marcha normal del desarrollo económico de Chile, y por
cierto, mucho más en las posibilidades de su ampliación. Sin embargo, no
tenemos nosotros los técnicos especializados que hayan tenido niveles
de responsabilidad superior en esas faenas mineras, las más importantes
para la patria. Y eso ha ocurrido porque ha sido la intención impedir
que los técnicos nuestros alcanzaran estos niveles de responsabilidad
superior. Sin embargo, abocados a estos hechos, tenemos la confianza de
superar esas dificultades, porque una unidad de obreros, empleados,
técnicos y profesionales, porque el Colegio de Ingenieros y el Colegio
de Técnicos Industriales y de Técnicos Mineros, junto a los obreros de
Chile, darán un paso histórico para defender la patria y su destino.
De allí, que junto con destacar la significación que tiene `para
nosotros el contenido que tendrán que darle ustedes, los integrantes de
la comunidad de la Reforma Educacional dependiente del Ministerio,
quiero destacar cuánto ha significado en el proceso bullente de las
luchas populares el nuevo espíritu que ha sacudido a las Universidades
de Chile. Hoy, las universidades de la patria se anticiparon en la
inquietud de los sectores populares, tienen conciencia de que no puede
haber universidades amorfas, universidades al margen del proceso social;
tienen que ser, y serán, universidades comprometidas con los problemas
del pueblo y con los cambios estructurales que el pueblo reclama;
universidades cuyas experiencias científicas y cuyos avances
tecnológicos tienen que estar íntimamente vinculados a los procesos del
desarrollo nacional en los campos regionales a lo largo de toda nuestra
patria.
Es por eso que anhelamos -repito- una nueva sociedad, con nuevos
valores. Y ello ha de salir del proceso revolucionario que ha de hacerse
crisol en el grande y atrayente e inquietante anhelo de una reforma
educacional que prepare al hombre nuevo para la nueva sociedad y las
nuevas tareas.
Necesitamos entender que miles y miles de muchachos se
sienten frustrados, carecen de una orientación, jóvenes que no vuelan
por su propia imaginación, sino que tienen que recurrir a las drogas
para empinarse frente a los procesos pequeños de todos los días y de la
miseria del hombre.
Por ello, para nosotros, la acción de la educación y
del Gobierno en el ámbito de una nueva sociedad, tienen que señalarle
al joven, que será el ejecutor y constructor de la nueva sociedad que
anhelamos, la gran tarea dignificadora, arrancándola de la oscilación y
el vicio, entregándole el más noble mandato que puede tener un joven:
luchar por su patria, una nueva sociedad y un nuevo hombre en la colmena
fecunda del trabajo.
CIFRAS POSITIVAS.
Por eso, estas son, grandes líneas, las tareas que nos hemos trazado.
Mientras tanto, y en forma muy apretada, quiero y es justo que lo haga,
ya que he tenido la deferencia del compañero Ministro de Educación de
no usar la palabra para que yo tenga más tiempo, destacar que nos hemos
enfrentado a una tarea que representa lo siguiente:
En la enseñanza parvularia se ha acrecentado en un 18% la población
atendida, en relación a 1970, lo que significa 10,000 nuevos niños que
tendrán educación parvularia. En la enseñanza general y básica, el
incremento alcanza a 140,000 niños. En la enseñanza media hay un aumento
promedio en un 15%, lo que significa 50,000 alumnos más con respecto al
año 1970. En el nivel universitario, el ingreso al primer año ha
aumentado en un 83%, siendo posible que se eleve aun más. La matrícula
total ha alcanzado un incremento de 28%. En el año de 1969-70 este
aumento fue sólo de un 8%. El presupuesto universitario aumentó en un
24% en valores reales.
Construcciones escolares: entre el 4 de noviembre del 70 al 15 de
marzo de 1971 se han construido 993 aulas, con un total de 85,289 metros
cuadrados. Y luchamos para que en abril se totalice la construcción de
1,618 salas de clases con un total de 118 mil metros cuadrados.
Beneficios sociales: los almuerzos en relación con el 70, significa
que en el año 1970, durante 150 días, tuvieron raciones 391,000 niños.
El año 71,e n los mismos días, habrá raciones para 600 mil niños. En
cuanto al desayuno, el año 70 lo tuvieron 1,250,000 niños; el año 71 lo
tendrán 1,800,000 niños. A ello hay que agregar el medio litro de leche
que tienen y tendrán todos los niños de Chile. El año 70 se otorgaron
38,295 becas, este año se otorgarán 60,000.
El año 70, tuvieron atención hogareña 2,500 niños; este año la
tendrán 5,000. Prestaciones de estudio: hubo 8,300 niños el 70 de igual
número este año, pero incrementado en valores reales en un 34.9%.
Vestuario escolar: el año 1970, se entregaron 128 mil overoles y 128
mil pintoras. Igual cantidad se entregará este año, pero, además, se
lucha, y pensamos alcanzarlo, se lucha repito, para entregar a los niños
de Chile, sobre todo en las provincias del sur y austral, 500 mil pares
de zapatos, porque no queremos tener niños descalzos en nuestra patria.
De igual manera debemos aumentar las horas de atención en el campo
medico y dental, sobre todo en este último, ya que es un hecho doloroso
que puede constatar cualquier hombre, profesional o no, el que en
nuestro país la atención dental es extraordinariamente deficitaria para
adultos, jóvenes y niños.
Colonias escolares: el año 70 fueron beneficiados 35,900 niños; este
año 60,000. No olvidemos que hay 900 mil chilenos, mayores de 15 años,
que no pasaron por la escuela, lo que representa un 14% de
analfabetismo. Y como hemos hablado de una escuela abierta y de la
incorporación - aunque tarde- de ellos compatriotas nuestros, vamos a
hacer cierto aquello que dijeron en Cuba: "El que no sabe aprenda; el
que sabe enseña". Haremos una gran cruzada a fin de que estos
compatriotas nuestros que no por culpa de ellos, sino que por un
régimen, ni siquiera aprendieron a leer, puedan hacerlo. Y siempre será
tiempo para abrirles un nuevo horizonte espiritual.
DEMOCRACIA EDUCACIONAL.
Señalamos con profunda satisfacción que este año anhelamos se
democratice ampliamente la actividad educacional. Para ello ya
empezamos, sobre la base de la inquietud de los compañeros del Sindicato
Único de Trabajadores de la Enseñanza, el más amplio diálogo de la
comunidad universitaria, de la comunidad educacional. Y esperamos que
esto termine en la Gran Convención, donde podamos refundir las
discusiones que han de llevarse en todos los establecimientos y en todos
los niveles, para que salga auténticamente un proyecto de reforma
educacional, afianzado en lo que expresen padres, apoderados, alumnos y
maestros con una amplia y noble visión de la gran tarea que Chile
reclama.
Queremos hacer presente que a través de la actitud de responsabilidad
del Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza, se han podido
satisfacer, sin necesidad de conflictos, justas reivindicaciones de los
maestros, que estimo innecesario detallar porque tengo conciencia más
que sus propios problemas siempre a los maestros de Chile les ha
interesado los problemas de la educación y del pueblo.
De todas maneras quiero hacer presente que hemos dado pasos para la
descentralización administrativa, creando 10 coordinares regionales,
para hacer más eficaz la democratización y la planificación de la
enseñanza desde el punto de vista local y sectorial.
Ha de firmarse, y ya está en marcha, un convenio a través de la
Editorial del Estado, junto con la Empresa Editorial Zig Zag que hemos
adquirido para salvarla de una quiebra y no como se ha dicho, para
impedir publicaciones. Porque lo digo aquí y es justo que lo detalle: al
hacer esa negociación hemos recibido el reconocimiento de los dueños de
Zig Zag de ayer, que sabían perfectamente bien que estaban destinados a
una bancarrota, a no mediar la actitud del Gobierno que quiso que esa
empresa siguiera marchando, porque sería la base y el pilar para hacer
posible la publicación de nuevos textos, libros y cuadernos, para
entregarlos en la formas más barata y aun gratuita para todos los
escolares de la patria.
Señalo, como un hecho importante, los acuerdos del Ministro de
Educación de Chile, que en representación del Gobierno Popular
suscribiera, a través del Ministro, compañero Mario Astorga, cuando en
Lima estuvo presente en la reunión de los países del Pacto Andino y
quiero leer parte de sus palabras porque tienen un trascendente y hondo
significando: "El gran objetivo político de la integración cultural
andina y del Convenio Andrés Bello debe ser la conquista y afirmación de
la independencia cultural de los países de la región".
El punto de partida de toda política debe ser el reconocimiento del
hecho de que los países de América Latina son consumidores e
importadores de ciencia y tecnología y los esfuerzos deben centrarse a
lograr la consolidación de una cultura, una ciencia y una tecnología
común, sentimiento nacional sin fronteras que abra el camino para que
algún día América recupere su derecho a su propia cultura autóctona y
para que América pueda hablar con voz de pueblo y continente.
LA ENSEÑANZA PRIVADA.
Me interesa destacar que el Gobierno Popular, respetuoso de las
disposiciones constitucionales, sabe y tiene conciencia del derecho que
existe a la educación particular. Es decisión del Gobierno respetar y
hacer respetar tales disposiciones, integrando la educación particular
al sistema nacional de educación. Respecto de la enseñanza particular
que proporciona gratuitamente educación, esté virtualmente integrada al
sistema del Estado, y sus derechos actuales serán mantenidos y
perfeccionados y queremos que funcione en condiciones dignas, que sus
profesores tengan remuneraciones adecuadas y las reciba regularmente,
que sus locales cumplan con los requisitos que el proceso de formación
del niño reclama y que sus cursos sean óptimos desde un punto de vista
pedagógico. En cuanto a establecimientos particulares de enseñanza que
imparten la educación pagada, el Gobierno de la Unidad Popular también
garantizará el respeto y cumplimiento de las normas constitucionales y
legales, pero deben integrarse al sistema nacional de educación. No
creemos que deba aceptarse que la educación sea considerada un negocio, y
por lo tanto, velaremos para controlar los cobros que allí se hacen y
para que, al mismo tiempo, la educación pagada no represente una
segregación, desde el punto de vista cultural, para los niños de Chile.
Vigilaremos aquellas instituciones académicas o consejos, que ofrecen
certificados o títulos que no tienen valor alguno y que ofrecen
recuperar años de estudio mediante el pago de elevados aranceles.
El
Gobierno ofrecerá a los niños y jóvenes en situación educativa irregular
las posibilidades de normalizar sus estudios en escuelas fiscales,
evitando que prolifere un tipo determinado de especulación, con el dolor
y la esperanza de los padres, que anhelan regularizar la situación
educacional de los hijos.
LA ESCUELA INTEGRA A LA COMUNIDAD.
Finalmente, quiero decir que a grandes rasgos, fijaremos las líneas
del Gobierno Popular en materia educacional; haremos realidad el mandato
de la Constitución que consagra la existencia un sistema de educación
formado hasta hoy por el sistema regular de educación básica, media y
superior, fiscal y particular, el cual debe sumarse como un todo
integrado a un sistema paralelo de educación de la comunidad, que
atienda las innumerable necesidades educativas y culturales de la
población del país, de todas las edades.
Este sistema debía incluir, bajo la autoridad del Ministerio, o al
menos bajo su coordinación, todas las iniciativas educacionales y
culturales o dispersas y limitadas: sistema de guarderías infantiles,
educación de adultos, INACAP, acción educativa del Ministerio de
Agricultura, del Trabajo, de Salud, de Justicia, el cuerpo de
Carabineros, extensión universitaria, desarrollo social, casas de
cultura, etc., etc. Queremos proyectar escuelas en la comunidad y
postulamos a que las escuelas en la comunidad se abran hacia la
comunidad y pongan sus recursos materiales y humanos al servicio de su
desarrollo, organización y concientización.
TOTAL AUTORIDAD A CONSEJO DE PROFESORES, PADRES Y VECINOS.
Concebimos al educador como un trabajador social y agente consciente y
preparado en los grandes cambios, especialmente en las comunidades más
deprimidas, en que el mejoramiento social y familiar es condición de un
eficiente trabajo pedagógico. Nominamos al año 1971 el año de la
democracia educacional. Proponemos las siguientes ideas como tareas
nuevas, a fin de afianzar esta democratización o como desarrollo de lo
que anteriormente hemos dicho: plena autoridad administrativa y técnica a
los consejos de profesores, convertidos en consejo de trabajadores de
la educación; formación en cada establecimiento de los consejos de
comunidad escolar, firmado por representantes de los trabajadores de la
enseñanza, padres y apoderados; juntas de vecinos, sindicatos,
organismos culturales y estudiantiles cuando proceda, para preocuparse
de la marcha general del establecimiento y de sus relaciones con la
comunidad respectiva.
Entendemos esta participación como expresiva del proceso de democratización general del país.
Pensamos que debe caminarse hacia la posibilidad de que sean elegidos
los jefes de los establecimientos como ampliación de la tendencia
iniciada en las universidades o en las escuelas normales reformadas y
como un medio de comprometer a los profesores en la gestión de su
escuela y de quebrar las resistencias al cambio de viejos cuadros que
todavía no puede sacudirse de viejas trabas burocráticas.
Apoyo, como lo dijera hace un instante, irrestricto al Congreso
Nacional de Educación, propiciado por el Sindicato Único de Trabajadores
de la Enseñanza, que se realizará a fines de este año, y en el que debe
culminar todo el proceso de discusión ya en curso. Debemos profundizar
la política de asistencia escolar, entregando a la Junta Nacional de
Auxilio Escolar y Becas todos los recursos que la ley otorga,
especialmente, para desarrollar los programas de becas y de hogares, que
prácticamente han sido congelados.
TRABAJO VOLUNTARIO DE MAESTROS.
Debemos estudiar un estatuto Económico del Magisterio que contemple,
un sueldo único para educadores, con una jornada de 36 horas, de las
cuales no más de 24 o 26 sean de clases y las restantes para otras
labores técnicas de administración y comunidad, más asignaciones de
trienios, años de estudios pedagógicos y de perfeccionamiento. Pero
claro, al mismo tiempo, que si bien planteamos esto como un anhelo, yo
pienso que en un país tan postergado, yo no puedo como Presidente del
pueblo, reclamar el trabajo voluntario de los maestros. Yo sé
perfectamente bien que si los trabajadores del carbón lo han entendido y
si a pesar de lo negro de su vida y de la explotación centenaria de
ellos y de los suyos están dispuestos a trabajar más, al igual que los
obreros del salitre y del cobre, por las empresas expropiadas por el
Estado, los maestros en esta etapa de transición, entregarán sin
vacilaciones el esfuerzo y el sacrificio necesario para abrir los
horizontes de la cultura del pueblo de Chile.
Entendemos que la redefinición en profundidad de nuestra educación,
ha de nutrirse de dos fuentes: la del conocimiento crítico de la
realidad educacional chilena, por el consiguiente diagnóstico de su
problema y de la voluntad de incorporar a nuestra educación al proceso
de transición hacia la nueva sociedad, lo cual implica un compromiso con
las metas nacionales adoptadas. Planteamos que se someta a discusión de
la comunidad escolar la concepción del hombre del mañana y el aporte de
la escuela a su formación, responsabilidad del sistema educativo de la
construcción de la nueva sociedad que tanto anhelamos.
Estudiantes, jóvenes, niños - los niños que hay aquí quizás no
entiendan lo que representa la esperanza que depositamos en ellos- si
somos capaces de cambiar los medios materiales de su existencia y el
padre o la madre son cada día, por una existencia distinta, más padres y
más madres, en el amplio y tierno sentido de la palabra y la escuela es
continuación del hogar, tenemos el derecho a pensar que esos niños que
ayer no supieron del juego didáctico del papel ni del lápiz, serán los
jóvenes del mañana, que con responsabilidad superior estudiarán más,
para ser mejores técnicos, mejores obreros, mejores profesionales y
mejores técnicos, en una sociedad que no separa a los hombres por
títulos universitarios y donde tengan la gran responsabilidad de un
trabajo al servicio de todos.
Maestros, maestros de mi patria, he querido conversar con ustedes y
decirles cuánto confiamos en su apoyo. Ustedes son depositarios de una
tradición que ha colocado al Magisterio chileno en un prestigio
reconocido más allá de las fronteras nuestras; ustedes siempre supieron
de las horas duras, del esfuerzo y del trabajo desconocido y negado;
ustedes tuvieron mártires que inclusive pagaron con sus vidas el hecho
de anhelar una vida distinta para los niños; ustedes son el gran filón
en que el pueblo confía para hacer posible, con la presencia combatiente
de ustedes las grandes transformaciones que anhelamos, por que ustedes
son los que forman la mente del niño, que será el ciudadano del mañana.
Por lo que hicieron ayer y hacen hoy día, yo Presidente del Pueblo y
compañero de ustedes, entrego mi fe y mi esperanza revolucionaria en la
conciencia revolucionaria de los maestros chilenos.
(Discurso del Presidente de la República de Chile, Dr. Salvador
Allende Gossens en el acto de inauguración del año escolar 1971,
realizado en Santiago el 25-VII-1971, en el Estadio de Chile.)