En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle. Gandhi.


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domingo, 1 de junio de 2014

Los jueces españoles, indignados: denunciarán al Fondo Monetario Internacional por injerencia en la Justicia española

JpD acusa: ‘Presentan como soluciones técnicas e inevitables lo que son meras apuestas ideológicas desde una visión partidista’
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reprochado que los jueces españoles estén perjudicando la reforma laboral con una interpretación ‘restrictiva sobre los despidos’. A esa feroz injerencia del FMI al poder judicial español ha respondido con contundencia la asociación Jueces para la Democracia, que ha reprochado a ese organismo ultraliberal que pretenda que “nuestros tribunales actúen de acuerdo con unos objetivos económicos prefijados, sin tener en cuenta los derechos de las partes en los procedimientos laborales”. Se trata, en verdad, de una inadmisible e intolerable intromisión de una organización internacional de extremo neoliberalismo en la justicia española.
Desde Jueces para la Democracia han recordado a los ultras del FMI que la jurisdicción social española “resuelve jurídicamente los litigios con una ponderación adecuada de los legítimos derechos e intereses de las empresas y de los trabajadores, a través de las soluciones correctas jurídicamente para cada caso concreto”. Y ha añadido que, a pesar de las afirmaciones del FMI, “no debe olvidarse que las personas no pueden ser tratadas como mercancías que están sujetas absolutamente a las leyes del mercado, por lo que su dignidad implica la protección de sus derechos fundamentales“.
En su contundente respuesta a uno de los organismos que con más perversidad contra los trabajadores ha actuado en esta crisis económica, Jueces para la Democracia afirma que con estas manifestaciones “el FMI está sugiriendo la supresión del poder judicial en materia laboral y la vuelta a las relaciones laborales del siglo XIX, cuando no existían derechos“. Dicen que con esas pretensiones de extrema derecha, “este organismo internacional parece querer convertirse en una divinidad de adoración obligatoria. Sin embargo, debemos poner de manifiesto que los jueces españoles únicamente están sometidos al imperio de la ley y de los principios constitucionales, según establece nuestro ordenamiento jurídico”. Y le repite al FMI, por si es sordo de oídos y corto de entendederas, que “esta actuación judicial es la propia de un Estado Constitucional con división de poderes, en la que nuestros tribunales son la garantía ante cualquier vulneración de derechos”.
El comunicado de Jueces para la Democracia es tan contundente que les dice a los inmovilistas de la extrema derecha del FMI que “resulta preocupante que organismos internacionales como el FMI pretendan presentar como soluciones técnicas e inevitables lo que son meras apuestas ideológicas desde una visión partidista de las relaciones económicas“. Por otro lado, las afirmaciones del FMI sobre la actuación de nuestros tribunales “carecen del más mínimo rigor, sin que se aporten datos objetivos para valorar la adecuación de las resoluciones judiciales en los casos concretos. En todo caso, cualquier perspectiva sobre la situación económica puede ser muy respetable, siempre y cuando no se pretenda presionar a nuestros tribunales para que dicten resoluciones inconstitucionales“.
Añade ese comunicado de JpD con absoluta indignación que “consideramos que las manifestaciones del FMI pretenden presionar a los magistrados de la jurisdicción social para que dicten sentencias en una determinada dirección, sin valorar las características de cada caso concreto, ni tampoco los derechos de las partes“. Por ello, “ante semejante injerencia desde Jueces para la Democracia analizaremos pedir la intervención de la Organización Internacional del Trabajo y del Consejo Consultivo de Jueces Europeos”.
Asimismo, JpS solicita que el Consejo General del Poder Judicial “se pronuncie en defensa de la actuación independiente e imparcial de los magistrados españoles de la jurisdicción social. Y que se dirija expresamente al FMI para indicarle cuales son los deberes constitucionales de nuestros magistrados, entre los cuales no se encuentra el de seguir los dictados de ningún organismo económico internacional, por muy poderoso que este sea“.
Además de esa intolerable injerencia de un organismo extremo, hay que señalar que la cara visible del FMI -organismo que propugna la austeridad y los recortes contra los trabajadores-, no parece predicar con el ejemplo… como recogió Diariocrítico, el FMI informó en octubre de 2013 que la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, percibió una remuneración anual de 476.360 dólares (352.859 euros) el último ejercicio, lo que representa una subida del 1,8% respecto a la retribución de 467.940 dólares (346.622 euros) obtenida un año antes. Justo lo opuesto a sus recetas para España a quien aconseja abaratar los costes laborales. Un sueldo que prácticamente quintuplica al del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.
M. Á. M. Diariocrítico
ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

viernes, 19 de agosto de 2011

Los porqués del hambre

 Escrito por Esther Vivas 

Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos… contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.

La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.

El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.

En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea…) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.

La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.

El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.

La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.

Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.

Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.

*Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de "Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos".

*Artículo en El País, 30/07/2011.


http://www.globalrevolution.eu/globalforum/index.php/es/ambitos-territoriales/africa/62-africa/882-los-porques-del-hambre

lunes, 9 de mayo de 2011

Islandia: ¡No y otra vez No!

Mike Krolikowski, Yvette Krolikowski, Damien Millet
CADTM

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR (www.vientosur.info)

El 9 de abril de 2011, los islandeses se han negado, por cerca de un 60%, a pagar por asumir los errores de quienes han llevado su país al abismo. Una vez más han rechazado mediante referéndum el acuerdo Icesave, que prevé que el Estado indemnice a los centenares de miles de ahorradores británicos y holandeses que han perdido dinero en la quiebra de este banco “en línea” en 2008. Han confirmado por tanto el primer "No" pronunciado en marzo de 2010, lo que irrita extremadamente tanto al gobierno islandés, como a los gobiernos británico y holandés, a la Unión Europea, a los banqueros y los promotores de la mundialización neoliberal. Todos estos altos responsables no ven ningún inconveniente en que un banco on line llamado Icesave proponga tasas alucinantes para atraer a los clientes, que ciudadanos británicos y holandeses atraídos por la promesa de ganancias fáciles inviertan en él en todo conocimiento de causa, que Londres y Amsterdam vengan a enjugar las pérdidas de estos especuladores cuando una crisis de gran amplitud estalla provocando la quiebra del banco, y luego que esos gobiernos se vuelvan contra el Estado islandés para que tome a su cargo los 3,8 millardos de euros que han gastado, y que la primera ministra islandesa esté de acuerdo en imponer esta purga a su país. Muy felizmente, el pueblo islandés ha dicho que no una vez más.
Confesamos que las caras de derrota de quienes pensaban que el pueblo iba a aceptar lo inaceptable han sido bastante divertidas. El Reino Unido y los Países Bajos, "muy decepcionados", reiniciarán el procedimiento judicial ante la Autoridad de Vigilancia de la Asociación Europea de Libre Cambio (AELC). Según el ministro holandés de Finanzas: "El tiempo de las negociaciones se ha acabado, Islandia sigue teniendo la obligación de devolver el dinero, la cuestión en adelante está en manos de los tribunales". Por parte del gobierno islandés: "El resultado del referéndum no afectará al comienzo de los pagos por la sociedad Landsbanki Islands hf (casa madre de Icesave) a los acreedores prioritarios -incluyendo a las autoridades británicas y holandesas". El pueblo se ha expresado; ahora es instructivo seguir el nivel de respeto de esta decisión. Pero para comprender cómo Islandia ha llegado ahí, se impone una vuelta atrás. 

Del paraíso al infierno
Vista del exterior, Islandia, que figuraba en primer lugar del índice de desarrollo humano del PNUD en 2007, muy lejos por delante de los países de ortodoxia neoliberal como los Estados Unidos, Francia o el Reino Unido, parecía un pequeño paraíso. Con una esperanza de vida entre las más elevadas del mundo, un paro casi inexistente, las condiciones difíciles de las poblaciones del Tercer Mundo parecían muy lejanas para los 320.000 islandeses. Sin embargo, la deuda pública del país había subido precipitadamente desde 2003, fecha de la terminación de la privatización de los bancos. En el curso de los últimos años, está claro que el recurso a préstamos a corto plazo se ha multiplicado.

Hoy, en este pequeño país que vive de la pesca del bacalao, de un poco de aluminio, del turismo, de algunos corderos y de mucha geotermia, más de una tercera parte de las familias está sobreendeudada. En fase con la ideología dominante, el gobierno había incitado a las familias a convertirse en propietarias de su vivienda. Pero la catástrofe acechaba. Desde los años 1980, todos los préstamos estaban indexados con los precios, pero no con los salarios. La devaluación de la moneda islandesa (krona, corona): un 50% en 2008, y una inflación de dos cifras iban a llevar a los islandeses al precipicio. Reikiavik encuentra hoy preocupaciones comparables a las de las capitales situadas en la parte baja de la clasificación del PNUD: carencia de liquidez, negociaciones difíciles con acreedores intratables, primas de riesgo muy elevadas, notación degradada por las agencias como Fitch o Standard&Poor´s, intervención del FMI, prestamista en última instancia.

Todo comenzó con un sistema financiero que tenía como prioridad absoluta la libre circulación de los capitales, como consecuencia de la revolución neoliberal de los años Reagan-Thatcher en el giro de los años 1980. Allí donde fue aplicada, las desigualdades aumentaron enormemente. Islandia también participó en esa tendencia fuerte, particularmente a partir de 1999 cuando el gobierno islandés comenzó a privatizar el sector bancario. Ya en la minicrisis de 2006, Fitch anunciaba la degradación de la deuda pública islandesa y los agentes bursátiles comparaban la situación de Islandia a la de la Tailandia de 1997 o de la Turquía de 2000. 

Era la primera alerta.
Los tres principales bancos islandeses (Kaupthing, Glitnir y sobre todo Landsbanki a través de su filial Icesave), privatizados en 2003, encontraron rápidamente su lugar en el mundo de la gran finanza. Sus actividades principales tenían lugar en Londres, en Luxemburgo y en los países escandinavos. Rápidamente, estos tres bancos se habían dotado de fondos altamente especulativos. La City de Londres, totalmente desregulada, era su terreno de juego preferido. Con la preocupación de búsqueda desenfrenada de beneficios para los accionistas, se aprovecharon de lo que parece mucho un laxismo organizado en el control bancario para poder invertir en los mercados financieros mundiales sin ninguna prudencia. Siendo insuficiente la población islandesa para generar una cifra de negocios de tamaño internacional, estos bancos buscaron ampliar sus actividades en el extranjero, proponiendo cuentas corrientes en divisas extranjeras, remuneradas, en otros países entre ellos el Reino Unido (octubre 2006) y los Países Bajos (mayo 2008). Tras la minicrisis de 2006, las agencias de notación hicieron presión para que los bancos diversificaran su base de financiación. El mercado respondió bien a su oferta, dado que las cuentas corrientes son raramente remuneradas por los bancos europeos. Ante este éxito, que conllevaba un aumento de sus propias reservas, estos bancos se encontraron ante la posibilidad de ofrecer préstamos tentadores, siempre indexados con las divisas fuertes. Siguiendo la lógica bancaria hasta el final, colocaron el resto de sus reservas en productos financieros extranjeros diversos, incluyendo los que luego se mostrarían como los más inseguros y más nocivos.

Dos azotes: la crisis y el FMI…
La crisis golpea entonces y, el 6 de octubre de 2008, los bancos islandeses hipertrofiados se hunden. En aquel momento, sus deudas se elevaban a 10 veces el PIB del país. El Estado no tiene los medios de ponerlas a flote, puesto que sus necesidades superan ampliamente su capacidad. Para evitar un pánico bancario, los gobiernos británico y holandés aceptan indemnizar a sus nacionales dueños de cuentas en bancos islandeses. Pero estos gobiernos presentan la factura (3,8 millardos de euros en total, es decir, 2,6 para el Reino Unido y 1,2 para Holanda) ¡a Islandia! Paradoja de la situación, la cifra de la población islandesa es inferior al número de las 400.000 cuentas afectadas. El día mismo del desencadenamiento de la crisis, el FMI envía una misión a la isla. El 24 de octubre de 2008, vuelve a Europa Occidental con un acuerdo de préstamo de 2,1 millardos de dólares (ratificado el 19 de noviembre), haciendo de Islandia el primer país occidental en recurrir a una ayuda así desde hace un cuarto de siglo. La financiación se extenderá por dos años, con una entrega inmediata de 830 millones de dólares. Otras ocho tramos de 160 millones de dólares seguirán. El préstamo será devuelto por los islandeses entre 2012 y 2015. El jefe de la misión del FMI precisa que Islandia deberá encontrar cuatro millardos suplementarios: "Para el período de dos años, el paquete de ayudas es de alrededor de seis millardos de dólares de los que cuatro millardos provienen de otros países". Los países del Norte de Europa (Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca con 2,5 millardos de dólares) y Polonia completan esta suma.

Como ocurre siempre con el FMI, en contrapartida Islandia se compromete a aplicar un "programa de recuperación" de su economía, con medidas inmediatas, a corto y medio plazo. Este programa muy exigente implica esfuerzos significativos de reducción de los gastos, dicho de otra forma, una cura de austeridad. El gesto más humillante para los islandeses es, desde el comienzo de la crisis, la congelación de los haberes de los bancos islandeses por el Reino Unido en el marco jurídico de una "ley antiterrorista", poniendo a Islandia en la lista de los países "terroristas" para Londres. El país será retirado de esta lista el 15 de junio de 2009.
Justamente cinco años después de haber privatizado sus tres bancos, en septiembre de 2008, el gobierno islandés se vio obligado a recuperar el 75% del banco Glitnir. El mes siguiente, renacionaliza Kaupthing y Landsbanki. En febrero de 2009, Glitnir es totalmente renacionalizado bajo su antiguo nombre de "Islandsbanki". El proceso es muy claro: antes de 2003, como esos bancos hacían beneficios colosales, era necesario que fueran privatizados, pero en cuanto se hundieron, el Estado era conminado a recuperarlos, a asumir sus deudas, a pedir prestado para hacer frente a sus pagos, y luego a reprivatizarlos lo más rápidamente posible sin olvidar reformar su economía en un sentido neoliberal para hacer pagar la factura a la población islandesa. ¡Es así como el pueblo paga por los graves errores de los banqueros! No faltan las reacciones. Todos los sábados, durante varios meses, la población se ha manifestado contra las medidas de austeridad que implican en particular ataques muy duros contra el sistema de protección social y contra las jubilaciones, que provocan por ejemplo el cierre de hospitales.

Bajo esta presión, el primer ministro anuncia en enero de 2009 la celebración de elecciones anticipadas para el 9 de mayo. Los islandeses no se satisfacen con esta propuesta. El sábado 24 de enero, reunidos como cada fin de semana desde hace 16 semanas, reclaman la dimisión del gobierno. Dos días más tarde, el primer ministro, del Partido de la Independencia, formación de centro derecha que comparte el poder con el partido socialdemócrata desde mayo de 2007, anuncia la dimisión inmediata de su gobierno. Se forma un gobierno provisional hasta las elecciones, el 25 de abril de 2009, que ven llegar a la cabeza del país a una coalición formada por el partido socialdemócrata y el partido izquierda-verdes.
El 16 de julio de 2009, Islandia plantea oficialmente su candidatura a la Unión Europea.

Icesave: ¡ni una vez!
El 30 de diciembre de 2009, el Althingi (Parlamento islandés) vota por estrecha mayoría la ley llamada "Icesave", de acuerdo con las exigencias de los países demandantes, que ratifica la devolución de 3,8 millardos de euros a Gran Bretaña y Holanda. Esto significa pagar alrededor de 100 euros por habitante y por mes durante ocho años por la quiebra de un banco de inversiones muy arriesgadas. La población manifiesta su desacuerdo exigiendo, por un manifiesto y varios días de "caceroladas" ante el parlamento, que el presidente Olaf Ragnar Grimsson no promulgue la ley. Estas manifestaciones permiten también la sensibilización de una parte de la población sobre las fechorías del mundo financiero. Ante la presión de la calle, demostrando que los pueblos en movimiento pueden hacerse oír, el presidente se niega a firmar, convocando, en el marco del artículo 26 de la Constitución islandesa, un referéndum vinculante para el gobierno. El 6 de marzo de 2010, con una fuerte movilización, el 93% de los islandeses rechazan el acuerdo, lo que obliga a los ministerios de finanzas de los tres países concernidos (Islandia, Reino Unido y Holanda) a retomar las negociaciones. Luego, las tres delegaciones se reúnen muy regularmente en Londres, en una atmósfera volcánica de chantaje. En paralelo, se celebran prenegociaciones para la adhesión a la Unión Europea, que ha intentado ligar los dos tipos de discusiones. A pesar de las repetidas demandas del gobierno islandés de disociar las diferentes negociaciones, durante este período, sufre muy fuertes presiones para avanzar en el sentido querido por los acreedores. Aunque el FMI se defiende de considerar el arreglo de este litigio como condición a la entrega del dinero, sus Estados miembros deciden congelar el tercer tramo (160 millones de dólares), para finalmente desbloquear su entrega el 9 de abril de 2010. Después del FMI, Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca anuncia el desbloqueo del segundo tramo de su préstamo bilateral.
El 17 de junio de 2010, día aniversario de sus 66 años de independencia, Islandia obtiene el estatuto de candidato oficial a la Unión Europea. Las negociaciones con Londres y La Haya llegan, el 8 de diciembre de 2010, a un nuevo acuerdo, supuestamente más aceptable para la población. La tasa de interés es llevada al 3,3% por la parte británica y al 3% por la parte holandesa, en lugar del 5,5% y la duración de la devolución alargada de ocho a treinta años (entre 2016 y 2046, en lugar de 2024). La liquidación de los activos de Landsbanki es mejor tomada en cuenta.

El 10 de enero de 2011, el FMI anuncia haber desbloqueado el quinto tramo de su préstamo a Islandia, por un montante de 160 millones de dólares. Los términos de este nuevo acuerdo son debatidos en el Althingi el 16 de febrero de 2011 y votados por 44 votos a favor, 13 en contra y 3 abstenciones. Para la mayoría de los parlamentarios, se trata de una tasa a pagar para hacer las paces con la "comunidad internacional", dar satisfacción al FMI, a las agencias de notación, tener de nuevo acceso a los mercados financieros mundiales y facilitar las negociaciones de adhesión a la UE.

¡Y “No” dos veces!
Sin embargo, el 20 de febrero, el presidente de la República decide la organización de un nuevo referéndum popular, como consecuencia de un nuevo manifiesto que había recogido más de 40.000 firmas. La primera ministra islandesa, Johanna Sigurdardottir, se permite entonces declarar: "Es decepcionante. Habíamos anticipado que el presidente iba a firmar el acuerdo sobre Icesave (…). El acuerdo ha sido aprobado por mayoría en el Parlamento y no es normal que un presidente se oponga a un acuerdo adoptado por una tal mayoría", añadiendo que, en su opinión, hay "pocas posibilidades de que Gran Bretaña y los Países Bajos estén dispuestos a renegociar este acuerdo". Sin embargo, y felizmente, el pueblo se pronuncia una segunda vez por el no. Desde una independencia de Dinamarca, un poco apresuradamente negociada en 1944, la cuestión de reescribir la Constitución, aún en gran medida basada actualmente en la de Dinamarca, ha sido planteada en numerosas ocasiones. La crisis "Icesave" parece haber precipitado este debate en el espacio público islandés. El Parlamento decide entonces, de acuerdo con el programa electoral, la creación de una Asamblea Constituyente con vista a llevar a término este proyecto. El 27 de noviembre de 2010, son elegidos por voto popular veinticinco miembros entre más de quinientos candidatos. Poco tiempo antes de que esta Asamblea comience a deliberar, la elección de los miembros queda invalidada por el Tribunal Supremo islandés por vicios de procedimiento. A finales de febrero de 2011, la Asamblea Constituyente es transformada en Consejo Constitucional, compuesto de las mismas personas precedentemente elegidas. Debería hacer sus propuestas de aquí al mes de junio de 2011.

A causa de esta crisis sistémica del capitalismo, Islandia ha bajado en 2010 a la decimoséptima plaza de la clasificación del PNUD del índice de desarrollo humano. Sufre una brecha social y económica profunda, que ha dejado un gran número de trabajos de infraestructuras inacabados y probablemente por mucho tiempo, una inflación importante, un sobreendeudamiento de los hogares y una tasa de paro elevada. En el momento de su nacionalización, los tres bancos han despedido con carácter de urgencia al 20% de sus asalariados.
Según el “Informe mundial sobre los salarios 2010/11” de la Organización Internacional del Trabajo |1| sobre las políticas salariales en tiempos de crisis, los asalariados islandeses son los más duramente golpeados, con una bajada media de los salarios del 8% en 2009 que sigue a una del 4,9% en 2008. Un sondeo muestra que un tercio de la población contempla la posibilidad de abandonar el país. Queda también una inmensa frustración entre la gente, que admite mal que la decena de responsables siga durmiendo tranquila. Los banqueros y los hombres de negocios islandeses, sometidos a investigación criminal en Islandia, están aún activos en el mundo bancario, y algunos se han convertido incluso en consejeros financieros en Londres, Luxemburgo o Canadá.

Los islandeses no aceptan que un banquero pueda amasar una fortuna considerable haciendo correr riesgos desmesurados a la sociedad entera y luego haga pagar los gastos al estado y los ciudadanos. Como decía William K. Black: "The best way to rob a bank is to own one" la mejor forma de robar un banco es ser su propietario]. Están convencidos de que se puede encontrar suficiente dinero en los haberes de los bancos para pagar los destrozos ocasionados. No comprenden por qué los responsables de la crisis no han sido puestos en una situación en que no puedan hacer daño: la mayor parte de los dirigentes de las grandes potencias y de los grandes bancos que han llevado a la economía a este callejón sin salida no han sido inquietados, aunque estén perfectamente identificados. No comprenden tampoco por qué las reglas del juego siguen sin haber sido cambiadas a nivel internacional, cuando las consecuencias sobre las condiciones de vida de las poblaciones, que son las principales víctimas de la crisis, se degradan duraderamente. Por el momento, los culpables han logrado hacer pagar el precio a las víctimas. ¿Dónde está la justicia social? Los bienes nacionales continúan siendo vendidos a precio de saldo a las sociedades extranjeras. Islandia es el séptimo productor mundial y el segundo productor europeo de energía geotérmica. En 2010, la cantante islandesa Björk, apoyada por la diputada europea Eva Joly, llevó a cabo una campaña contra el proyecto de compra casi íntegra de la compañía pública HS Orka, productora de energía geotérmica, por la multinacional canadiense Magma Energy Corp. Sin éxito. Los grupos exteriores al Espacio Económico Europeo (EEE) no estando autorizados en Islandia a poseer un productor de electricidad, Magma ha utilizado una filial en Suecia para esta adquisición. Desde finales de 2010, Magma posee pues el 98,53% de HS Orka |2|.

Movilizaciones populares, referéndos rechazando los diktats de los acreedores, la actualidad islandesa da motivos para tener un poco de esperanza. Pero no para estar eufórico. En efecto, a pesar de algunos puntos álgidos, no es razonable, como han hecho algunos, hablar de una revolución en marcha. Este movimiento social no pretende hoy poner en cuestión la adhesión a los principios del libre mercado, del neoliberalismo y de la ortodoxia económica. Las elecciones no han cambiado verdaderamente la situación: el capitalismo sigue siendo tan estructuralmente dominante como lo era antes de la crisis. La élite restringida de la isla sigue estando ahí. La elección de la Asamblea Constituyente no ha suscitado realmente pasiones: solo el 36% de los inscritos se ha desplazado a las urnas para seleccionar a sus miembros. Y, a pesar de una fuerte participación en las peticiones y en las manifestaciones, la crisis "Icesave" no ha estimulado un interés desmesurado por la política entre los islandeses, ni un deseo particular de hacer caer el sistema que les ha arruinado.
Los recientes sondeos muestran que más de la mitad de los ciudadanos no desean meterse en una aventura política. Pero si una nueva Constitución realmente progresista puede salir de este proceso, a pesar del cansancio constatado entre los ciudadanos islandeses, puede ser un verdadero paso en la buena dirección.
Notas
|1| http://www.ilo.org/global/publicati... |2| http://www.magmaenergycorp.com/Prop...
P.-S. http://www.cadtm.org/Islande-NON-et...
Yvette y Mike Krolikowski son militantes del CADTM en Francia (www.cadtm.org).
Damien Millet es portavoz del CADTM en Francia y coautor con Eric Toussaint de La crise, quelles crises?, Aden-CADTM, 2010.

CEPRID

domingo, 10 de abril de 2011

Portugal no se puede resistir a la oferta

8 abril 2011 The Guardian Londres
Estamos aquí para ayudar. Escena de la serie Los Soprano (HBO, 1999-2007).
Estamos aquí para ayudar. Escena de la serie Los Soprano (HBO, 1999-2007).
HBO


Los ciudadanos irlandeses, griegos y, ahora también los portugueses, son testigos de que caer en las garras de la Comisión Europea a través de un plan de rescate es como aceptar una invitación de la mafia. Así lo afirma un columnista del diario Guardian.
 
En uno de los episodios de la excelente serie Los Soprano, el gángster Tony Soprano le explica a un jugador de poca monta la razón por la que le dejaba participar y perder en partidas con apuestas elevadas. “Sabía que no podrías pagar, pero tu mujer tenía la tienda de deportes”, le dice tras liquidar los activos del negocio y dejarlo en bancarrota.

Los Soprano está disponible en portugués y, ahora que Portugal es la última economía que ha caído en las garras de la Comisión Europea —y, posiblemente, del FMI—,los espectadores podrán saber más sobre lo que les espera siguiendo dicha serie que lo que podrían saber mediante los medios de comunicación. Caer en manos de la Comisión, como bien saben los ciudadanos irlandeses y griegos, es como entrar en un círculo mafioso.

Según las últimas informaciones, el Gobierno portugués ha solicitado un préstamo urgente por valor de 80.000 millones de euros, tras una subasta de bonos públicos cuyos tipos de interés alcanzaron niveles exorbitantes. Sin embargo, a juzgar por la experiencia en otros lugares de Europa, el tipo de interés que aplicará la UE no será inferior al valor insostenible que pedían los mercados de bonos.

Crece el riesgo de impago de Irlanda y Grecia

 Los rescates irlandés y griego se presentaron como una medida extrema, pero necesaria, para mantener la solvencia de los Estados. Han fracasado. Desde que se anunciaron los rescates, ambas economías han ido de mal en peor en las clasificaciones de las agencias de calificación crediticia internacionales, y los mercados financieros continúan fijando los precios en previsión de probables impagos.

Seguramente, el Gobierno de Lisboa —igual que los de Dublín y Atenas—acabará viendo que ha sustituido la incierta y cara deuda de los mercados financieros por la incierta y desorbitada deuda de la UE y el FMI. A resultas de ello, el Estado perderá capacidad de devolución de la deuda a largo plazo y no tardará en tenerlo más difícil para cubrir los costes de revisión de la deuda.

Ahí no acaba todo. A cambio de los fondos de rescate, se le pedirá al Gobierno que aplique mayores recortes del gasto público y más impuestos sobre las clases medias y bajas; lo cual ahogará la actividad económica y hará que desciendan los ingresos por impuestos, de los cuales depende la revisión de la deuda. Lo más probable es que aumente el déficit, con lo cual crecerá también el riesgo de impago. En Grecia e Irlanda, los ingresos por impuestos están cayendo.

Rescates al estilo Tony Soprano

Aunque públicamente desmentido, no cesan de circular informaciones según las cuales el FMI estaría instando a Grecia a declarar un impago parcial de su deuda. Sea cual sea su veracidad, la opinión mayoritaria —véase la de The Economist, Financial Times y prestigiosos economistas como Joseph Stiglitz, Paul Krugman o Kennet Rogoff— se ha pronunciado a favor de que Irlanda o Grecia incurran en un impago parcial, por la sencilla razón de que la acumulación de intereses es insostenible.

El motivo por el cual los cuantiosos rescates efectuados incrementan la probabilidad de impago es que se trata de rescates al estilo Tony Soprano. Los países no reciben ni un solo céntimo; todo beneficia directamente a los acreedores, que son bancos europeos y —cada vez más— fondos de inversión libres estadounidenses. Es una réplica de los rescates de bancos a los que tanta resistencia se ha opuesto en todo el mundo, esta vez en el panorama internacional. Los contribuyentes de las llamadas economías “periféricas” están rescatando a los mayores bancos europeos.

 Los bancos británicos también se están beneficiando. Entre ellos, el que más, es el nacionalizado Royal Bank of Scotland. Economías “periféricas” es una de las denominaciones más respetuosas de entre las que se utilizan para identificar a los países en el punto de mira. Se dice que la clasificación se basa en los niveles de deuda, pero no es cierto. Tanto Italia como Bélgica tenían una deuda pública en proporción a su PIB superior a la de las economías rescatadas, exceptuando Grecia. Tampoco es cierto que todas ellas padezcan una propensión crónica a déficits elevados: antes de la crisis, Irlanda y España tenían superávit.

La banca determina si un país recibe ataques concertados

La banca es quien realmente determina si un país recibe ataques concertados por parte de los mercados financieros, las agencias de calificación crediticia, la UE y el Banco Central Europeo. Según datos del Bank for International Settlements, los activos netos del sector bancario de Alemania, los Países Bajos y Francia suman más de dos billones de dólares, mientras que el grupo de países mediterráneos alcanza un pasivo externo total de más de 400.000 millones de dólares. Irlanda pasó de ejemplo de austeridad a caso perdido para la UE y el FMI en el momento en que la insolvencia de los bancos irlandeses fue evidente, a finales de 2010.

Los políticos de cada país también son responsables. La crisis afecta a todos los Estados, pero algunos la han capeado mucho mejor que otros, principalmente a través de incrementos del gasto público que han repercutido en una recuperación de la economía. Lo que ha determinado la gravedad de la crisis es la debilidad de los ingresos fiscales. En una clasificación de economías europeas con impuestos bajos, figurarían en cabeza seis países: Irlanda, Estonia, Eslovaquia, Grecia, España y Portugal. Los especuladores de sus sistemas bancarios y sectores inmobiliarios jugaron y perdieron. Ahora llega la poderosa mafia a liquidar los activos y cargar a los contribuyentes con más deuda. Como dice Tony, “¿y qué le vamos a hacer?”.

Opinión

Un rescate a puerta cerrada

En el último post que publicará en el blog del EUobserver como corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas, Bruno Waterfield se despide con un ataque contra el inminente rescate de 80.000 millones de euros y el programa de austeridad para Portugal confeccionado por la UE y el FMI.

“Uno de los mantras burocráticos que se escuchan aquí, en Bruselas”, escribe, “es que la UE trata ‘con Estados, no con Gobiernos’”.
“El axioma traiciona las reglas del juego de la UE como una unión de burocracias estatales (funcionarios, reguladores, agentes de policía, cargos y diplomáticos) no pueblos”.
“Es acatar el pacta sunt servanda o el proceso de encuadrar ámbitos significativos de la toma política de decisiones, desde la economía a la justicia y la seguridad (controlando nuestras libertades civiles), dentro de un área burocrática sin público que se encarga de la gobernanza de la UE sin gobierno”.
Tras el colapso del Gobierno socialista de José Sócrates, por el rechazo del Parlamento de su propuesta de un plan de austeridad marcado por los estándares europeos, “las 'autoridades' portuguesas, la burocracia no electa del Estado, negociarán con sus 'colegas' en Bruselas”.

“El trato –piénsese simplemente en lo impopular e injusto del diktat de austeridad de Irlanda – se apalabrará, se cerrará y será vinculante antes de que los portugueses tengan opción a acudir a las urnas el próximo 5 de junio”.
presseurop